Remodelando la escuela

Alfonso Pinkus

Subdirector de Aprendizaje Socioemocional de Bachillerato

Uno de los mejores aspectos de un colegio es que es una entidad que tiene mucha vida. No sólo en las experiencias del día a día, sino también como una institución que se ve presionada por la sociedad a evolucionar para adaptarse a los tiempos y el lugar a su alrededor. El estudio de la pedagogía evoluciona con los nuevos descubrimientos científicos; a lo largo del tiempo, éste ha tratado de ajustarse a las necesidades de la mayoría y, en el transcurso del último siglo, ha habido muchos cambios en la forma en que enseñamos, enfocándose más bien en cómo aprendemos. El concepto de escuela también se ha distorsionado durante las primeras dos décadas de este siglo, para tratar de adaptarse a las nuevas tecnologías que surgieron a partir de la revolución digital. Con la pandemia este año, la educación sin duda ha tenido que cambiar su estrategia para lograr que todas estas décadas llenas de teorías funcionen en un modelo de educación a distancia (o lo que nosotros llamamos aprendizaje en línea).

Un ejemplo es cómo hemos respondido al tiempo que pasamos frente a las pantallas. Cuando los alumnos toman clases en el Colegio, aquellos que se cansan de estar sentados por lo general se mueven dentro del salón, toman un pase para ir al baño o a tomar aire, y son quienes uno encuentra socializando afuera durante los recreos. Cuando el aprendizaje pasó a ser en línea, al principio todo esto era imposible porque los alumnos tenían que estar pegados a la computadora, pero ha surgido un esquema de sesiones síncronas y asíncronas en las que el profesor no es sólo un ponente, sino un diseñador de retos. El maestro diseña una clase que guía al alumno a aprender mediante una serie de pasos que lo ayudan a aprender alguna habilidad o a expandir su conocimiento de alguna materia, volviendo el proceso mucho más orientado hacia él.

Adicionalmente, afrontar el aprendizaje socioemocional se ha vuelto clave. Un colegio se trata (y siempre se ha tratado) de mucho más que un aprendizaje académico. Al ser el lugar donde los alumnos aprenden a relacionarse unos con otros de manera saludable, al igual que a adquirir habilidades importantes como el trabajo en equipo, solución de problemas y empatía, hemos tenido que desarrollar proyectos en los cuales los alumnos toman un papel de liderazgo. Algunos de estos proyectos son el Consejo Estudiantil liderado por el Student Government Association, el continuo desarrollo profesional de nuestros docentes en materia del aprendizaje socioemocional, así como la apertura de más espacios donde los alumnos puedan socializar, como nuestros eventos de Halloween en línea.

Claro que ha sido un proceso de prueba y error, lo cual nos mantiene a los adultos aprendiendo a la par que los alumnos. El reto que hemos emprendido como padres, alumnos y profesores en estos últimos meses ha sido enorme, pero los frutos de nuestro esfuerzo son muchos y estoy seguro de que los apreciaremos infinitamente en el futuro. En cuestión de meses, hemos sido capaces, como comunidad, de adaptarnos (y seguimos haciéndolo) para cumplir con las necesidades de nuestros alumnos y sus familias dentro de estos espacios digitales que son tan diferentes a los físicos. De esa forma, los cambios que se han estado llevando a cambio en el ámbito de la pedagogía por décadas han tenido que materializarse en tan sólo semanas, lo cual ha sido algo muy impresionante de presenciar conforme seguimos remodelando la escuela.

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